Capítulo 154.
Susurré un “al fin” sin darme cuenta.
Alderik se rio un poco, un sonido bajo, casi incrédulo, pero no dejó de correr. Yo iba en sus brazos, con el rostro escondido contra su cuello, respirando su olor, tratando de convencerme de que esto estaba pasando de verdad y no era otra fantasía que mi mente había usado durante años para sobrevivir a su ausencia.
Salimos de la cueva y el aire frío de la noche me golpeó la piel. El cielo estaba despejado, lleno de estrellas, y por un instante pensé que nun