Rowan
La música, los brindis, las risas… todo sonaba lejano.
Me sentía sumergido bajo el agua. El cuerpo que llevaba este traje elegante, que respondía a saludos y ofrecía sonrisas vacías, no era realmente mío.
Estaba ahí. En esa fiesta absurda. Rodeado de alfas que hablaban de alianzas, de hembras disponibles, de pactos de poder.
Y yo solo podía pensar en una cosa: el vacío.
Ese maldito hueco que sentía en el pecho desde que abrí los ojos.
Desde que desperté, no sentí a Varek.
Ya no estaba, n