Rowan
La voz me atravesó como una astilla helada en el costado.
—Hola, hijo…
Las sombras terminaron de tomar forma delante de mí, ganando peso y contorno hasta dibujar un cuerpo que conocía mejor de lo que habría querido: hombros anchos, espalda erguida, el porte severo del Alfa que me había enseñado a temblar. Recordé su nombre antes de verlo completo, como si una vieja puerta se abriera sola en mi memoria.
Cole.
Mi padre… el hombre que acabó con mi vida el día que mató a mi madre... y me obl