Lena se inclinó sobre la cama, cerrando los ojos para concentrarse en el flujo de energía que rodeaba a Alana. Extendió sus manos, sintiendo el calor tenue que emanaba de la piel de la mujer. Comenzó a susurrar un hechizo de apertura, una melodía antigua diseñada para desenredar las sombras de la mente.
Sin embargo, cada vez que su magia intentaba profundizar, una barrera invisible la repelía. No sabía si era el veneno de obsidiana de Kael o la propia marca de la luna de Alana lo que impedía qu