El caos se desató en el interior de la mansión con la rapidez de un incendio. La noticia de que la Secta estaba a las puertas de la propiedad eliminó cualquier rastro de la calidez que se había sentido minutos antes. Reyk, Eiden, Leo y Deerk se movieron como una unidad coordinada por años de instinto y supervivencia.
—¡Busquen las armas! —rugió Reyk, su voz de Alfa resonando en las paredes de madera—. Atacan a distancia, usan flechas y ballestas. No podemos salir a campo abierto a dejarnos ensa