—Ilia Voss —dijo Mara—. Ese nombre no debería asustarte.
El aire se volvió denso en la sala.
Todos la miramos.
—¿La conociste? —pregunté.
—Sí. —Su voz fue baja, sin emoción—. Pero no hablaré de ella ahora.
—¿Por qué no? —insistí.
—Porque no es el momento —respondió con calma—. Cuando debas saberlo, yo misma te lo diré.
Reyk frunció el ceño.
—¿Y quién decide cuándo es el momento? ¿Tú?
—La luna —dijo ella sin pestañear—. Y el Consejo.
Esa respuesta bastó para que mi hermano bufara y se diera med