El silencio en la cámara se había vuelto más suave, más humano.
Nyrea dormía. Ya no en suspensión, ya no atrapada entre el fuego y la sombra, sino sumida en un sueño profundo, natural. Su respiración era pausada. Su cuerpo, cálido. El caos había pasado… por ahora.
Darién seguía a su lado. Tarsia lo observó desde la entrada, en silencio.
El Alfa estaba agotado. Sus ojos ya no podían sostener la vigilia, pero su orgullo no lo dejaba apartarse. Hasta que, sin más fuerza, se deslizó junto a N