Darien se despertó antes que el sol. Su pecho subía y bajaba con lentitud contenida, pero su mente ya era un torbellino de deseo, ansiedad… y estrategia. Aferraba el frasco oculto bajo su túnica como si de él dependiera no solo el futuro de la manada, sino el suyo propio.
Ella brilla más cada día… y yo la estoy perdiendo. No a otra persona. A su fuego. A su linaje. A algo que yo no puedo controlar.
La idea lo carcomía desde lo más profundo. Verla imponerse con tanta naturalidad, incluso ante