La sala del consejo de Brumavelo era distinta a cualquier salón de deliberación de las grandes manadas. No había tronos ni escalones. Solo una mesa circular de piedra negra, tallada con runas del linaje Ignarossa, y sillas firmes para quienes tuvieran la voz… no el título.
La mañana avanzaba con lentitud, pero dentro de la sala, la energía era espesa.
Aeryn se detuvo unos pasos antes de la entrada. Llevaba un vestido oscuro, sencillo, pero con detalles bordados en hilo rojo fuego que respla