El viento en las Tierras Oscuras soplaba con un murmullo antiguo, como si la misma tierra susurrara los nombres olvidados del pasado. Aeryn descendió del caballo con el ceño fruncido, el corazón latiendo con fuerza contenida. Sus pasos firmes la llevaron hasta el claro donde Valzrum y Sareth la esperaban junto al fuego.
—Valzrum —dijo sin titubear—. Es hora. Quiero la verdad. Toda.
Valzrum se puso de pie lentamente. Sus ojos cansados se clavaron en los de ella, pero esta vez no rehuía el pe