El fuego crepitaba suavemente , lanzando sombras anaranjadas. Aeryn permanecía sentada, envuelta en su capa de viaje, observando el contenido de la caja ancestral que acababa de devolverle su pasado. Había leído, llorado, y sentido que todo su mundo se volcaba. Ya no solo era Aeryn Thorneveil, la loba huérfana marcada por una tragedia, la Luna caida y desterrada, la que se levanto como Alfa.
Ahora sabía su verdadero nombre: Nyrea Ignarossa.
Pero, ¿qué hacer con esa verdad?
Suspiró, observand