El pergamino final era distinto. Aeryn lo notó al instante. No era un relato impersonal, no era una crónica o una genealogía. Era una confesión.
La tinta era firme pero en algunos lugares temblaba. El trazo irregular delataba que había sido escrita con prisa... o con emociones contenidas.
"A quien encuentre estas palabras:
Mi nombre es Thandor Valnek, escriba del templo de fuego lunar, testigo de un tiempo glorioso y también del ocaso de la alianza más poderosa que ha conocido nuestra esp