Tarsia cerró la puerta con más fuerza de la necesaria. La revisión de Nyrea y Darien había sido igual que las anteriores: perfecta en lo físico, frustrante en lo espiritual. Sus cuerpos estaban listos, fuertes, intactos… pero sus almas seguían lejos.
Y ella, aunque lo disimulaba con ciencia y disciplina, estaba agotada de no tener respuestas.
Subió las escaleras hacia su habitación arrastrando una leve rabia en el pecho. No contra ellos. Contra ese silencio largo que la estaba desgastando.