Capítulo 26.
(narrador tercera persona)
Nicolás caminó por el pasillo privado del piso superior con la confianza de quien es dueño de cada baldosa que pisa.
Al entrar en la suite real encontró a su abuelo sentado frente al ventanal, con una manta sobre las piernas y una expresión que, pese a la edad, conservaba la agudeza de un depredador.
— Aún no me voy a morir, Nicolás — sentenció el anciano sin siquiera girarse para verlo — Así que deja de contar las monedas de mi herencia porque vas a tener que esperar