Mundo ficciónIniciar sesiónElena Hase fue sacrificada. Forzada a casarse con el recluso Darian Blackwood —un hombre del que todos juraban que estaba loco y era capaz de asesinar a su esposa—, su única esperanza era salvar a su abuela cautiva. Lo que Elena no sabía era que Darian no estaba loco. Su mente luchaba contra una Bestia Primordial que había sido reprimida por años. Y ahora, ella era el único ancla que impedía que esa Bestia se desatara. Cuando el clan ancestral de Darian la toma como cebo para forzar su despertar, Elena comprende que su esposo es un peligro inminente. Pero la posesividad feroz de su lobo y la atracción innegable los sellan. Él es el monstruo que teme convertirse. Ella es la mujer que no puede dejar ir. ¿Podrá Elena domar a la Bestia sin perderse a sí misma en su oscuro corazón prohibido?
Leer másCapítulo 4Con la mirada de Darian fija en mi rostro, intenté entretenerme revisando la habitación, porque su escrutinio me ponía demasiado nerviosa. Sus ojos, ahora de nuevo fríos e ilegibles, eran un abismo de preguntas sin respuesta. Me di cuenta de que su habitación estaba, de hecho, destruida. Los muebles pesados habían sido movidos, la pared presentaba abolladuras profundas y el aire aún olía a la furia de la noche anterior. En ese momento, recordé la escena que presencié en el baño. Sentí un miedo palpable. No podía intentar jugar con Darian; la soberbia podía traerme grandes consecuencias.Miré su mano. Pude comprobar que estaba lastimada: sus nudillos estaban envueltos en un pedazo de tela, una rústica venda improvisada. Él seguía impasible, como si la herida fuera una molestia menor, o como si no comprendiera la seriedad del trato que yo le había propuesto.—Si no estás de acuerdo, también lo comprendo —le dije, y me dispuse a salir de su habitación, aceptando mi derrota por
Capítulo 3A la mañana siguiente, el temor a salir de la habitación era una pared física. Mi corazón latía con el recuerdo del frenesí de Darian contra la pared y la punzada de la marca en mi cuello. Antes de pasar por la puerta de mi jaula, asomé la cabeza con cautela. El pasillo estaba en penumbra y el silencio de la mansión era opresivo. Descalza y aún con la bata de baño de rizo de algodón, salí con pasos cortos y ligeros para que Darian no me sintiera, consciente de la proximidad de su alcoba. Bajé las escaleras a toda prisa, casi volando sobre los escalones, y entré en la cocina. La estancia, inmensa y profesional, estaba desierta. Aproveché el momento de soledad para prepararme algo de comer, sintiendo una punzada de normalidad en medio del absurdo.—Me preocupaba que mi hermano hubiese raptado a alguien, sin embargo, te veo bastante animada. Supongo que disfrutaste la primera noche en la casa.La voz de un hombre me sobresaltó, sobre todo porque sabía que no era la voz profund
Capítulo 2Darian se me quedó viendo. Su mirada era penetrante, indescifrable, y todo mi rostro se puso rojo carmesí por las ideas deshonrosas que acababan de cruzar mi cabeza, ideas de desafío mezclado con una atracción instintiva que no quería reconocer. Esperé, conteniendo la respiración, que no notara el leve rubor que delataba mi confusión. Me levanté de la cama, mi vestido de novia crujiendo, y comencé a mirar a mi alrededor, intentando recuperar algo de compostura.El cuarto era lujoso, tanto que no tenía que envidiarle nada a ningún hotel cinco estrellas. La cama era inmensa, las sábanas de seda, los muebles tallados con un detalle exquisito. Sin embargo, la opulencia no podía disfrazar la verdad: las ventanas tenían rejas de hierro forjado y el muro lateral bloqueaba por completo cualquier vista del bosque o de la libertad. Era una jaula de oro macizo.—Escucha claramente lo que te voy a decir —comenzó Darian, su voz baja, pero con un tono fuerte y cavernoso, resonando en la
Capítulo 1Mi nombre es Elena Hase. He vivido mis veintidós años bajo la opresión silenciosa de mi padre y su nueva familia. Desde que mi madre falleció, la única persona que se ha preocupado por mí, la única que me ha ofrecido un calor genuino, es mi abuela. Y en este momento, parada aquí, bajo el cielo plomizo, no tengo la más mínima idea de dónde se encuentra. Esa incertidumbre, ese vacío, es mi cadena.Mis pasos sobre la nieve virgen dejan huellas. Son unas huellas tan profundas y pesadas como la pena arraigada en mi corazón. La alfombra blanca que se extiende ante mí es el único camino, y lo recorro para mantener a salvo a la única persona que amo. Caminar hacia el hombre que me espera en el altar, el amo y señor de este bosque helado, es la única forma de asegurarme de que ella se mantenga con vida, lejos de las garras de mi madrastra.Darian Blackwood es el único heredero de los Blackwood, un nombre que resuena con poder, oscuridad y dinero. De no ser por su bien ganada reputac
Último capítulo