Capítulo 12.
Nicolás estaba esperando junto a una de las estanterías más altas con los brazos cruzados sobre el pecho, la camisa blanca ligeramente arremangada dejando ver los antebrazos marcados por venas. No dijo nada cuando me acerqué pero no necesitaba palabras.
El silencio entre nosotros era denso y cargado de todo lo que no nos atrevíamos a decir en voz alta. Sus ojos recorrieron mi cuerpo antes de que su mano se cerrara alrededor de mi cintura tirando de mí contra su cuerpo.
Sentí el calor de su pech