Encontraron un hotel boutique justo frente a la playa. Maximiliano hizo la reserva, y en cuestión de minutos estaban entrando en una habitación amplia y luminosa, con grandes ventanales que daban directamente al mar. Ariadna dejó su bolso en la cama y, sin perder tiempo, tomó el bikini y se dirigió al baño para cambiarse.
Maximiliano se quedó en la habitación, tratando de distraerse con la vista, pero sabía que no podría concentrarse en nada hasta que ella saliera. Cuando finalmente lo hizo, él