Habían pasado solo horas desde que Richard la trajo, pero cada minuto se sentía como una eternidad de furia contenida. Me paseaba por el despacho, los puños apretados a los lados, la mente un torbellino de rabia y cálculo.
¿Cómo se atrevía? ¿Después de todo a ir detrás de un abogado de pacotilla para deshacerlo? La moción era un insulto: coacción emocional por el duelo de su madre, concepción natural, estrés del embarazo. Mentiras envueltas en legalismos. El contrato era blindado, pero ella lo