El teléfono vibró sobre la mesita de noche a las diez de la mañana, sacándome del letargo del reposo. Era el doctor Ruiz, su nombre en la pantalla un recordatorio de que algo avanzaba. Me incorporé con cuidado, el vientre pesado a los cinco meses, y contesté, mi voz saliendo firme.
—Doctor Ruiz, ¿ya hay noticias?
—Buenos días, señora Torres —dijo, su tono eficiente—. Sí. La moción está lista. Se entregará hoy mismo al señor Valdés y su equipo legal. Richard Montes recibirá la notificación forma