No se equivocaba en muchas cosas, Caín habría sido quien me defendió en mi antiguo trabajo cuando tuve aquel accidente.
Pero, de alguna monera, ambos iban muchos pasos adelante de mí, desde el primer día que comencé a trabajar en la cafetería de Nina, comencé a recibir flores desde Seth, con aquellas tenebrosas tarjetas donde decía que sería suya, y de algún modo, Caín desde aquel día tenía mi número de teléfono, mandándome mensajes “lindos”.
Sabía que los hermanos Alaister querían algo de mí,