Entre golpes y palabras desafiantes los hombres que le servían a la familia Fiorentini lavaron el cuerpo de Leonardo, luego fue llevado a una habitación, ataron sus extremidades a los costados de la cama.
Con el cuerpo desnudo y vulnerable fue dejado allí, su cuerpo temblaba, su furia se incrementó con el pasar de cada minuto, sus deseos por acabar con la vida de Cristina eran cada vez más altos.
Sus extremidades donde estaban las ataduras sangraban debido a la fuerza que ejercía para liberars