Leonardo acompañado de Elena fueron hasta el apartamento en donde su hija estaba pasando las noches, al llegar allí Santino se encontraba recostado contra la puerta, Leonardo puso cara de sorpresa.
—¿Qué carajos haces ahí?, llama a la puerta, tu hermana está en riesgo —ordenó Leonardo.
—No hay nadie, he insistido en repetidas ocasiones, pero nadie responde —Elena se acercó a la puerta y golpeó.
—Madre, no hay nadie —aseguró Santino fijando la mirada en Elena.
Leonardo colocó la mano en el br