Leonardo acompañado por varios de esos hombres se dirigió al patio trasero, uno de ellos abrió la puerta para su jefe, Leonardo mostraba en su rostro plena satisfacción, lo disfrutaría a pesar de todo.
Las luces se encendieron, gruñidos y lamentos provenían desde el interior, trajeron una silla y la colocaron para su jefe; Leonardo zafó el cierre de su traje y tomó asiento.
—Espero que estén disfrutando de la estadía en este lugar. Quiero cumplir con sus fantasías y poder brindarles todo aque