Al día siguiente Fabrizio salió con destino a la empresa como solía hacerlo de costumbre, su marcha se detuvo de manera brusca al observar a Elena.
—¿A dónde rayos piensas ir? —preguntó Fabrizio mostrando mala cara.
—Acaso no es obvio, iré contigo —Fabrizio bufó.
—¡Jamás, olvídalo! —de inmediato él negó—. Sabes muy bien que los doctores fueron claros cuando dijeron que tu estado de salud no es el mejor, corres un grave peligro si pretendes llevar una vida normal...
—Pienso correr el riesgo, ya