El rostro de Leonardo cambió al observar de quien se trataba los invitados de honor de su padre, la furia comenzó a recorrer por todo su cuerpo al sentirse traicionado, Leonardo se levantó de la silla con intenciones de marcharse.
Al instante Alessandro levantó las manos a la altura de su pecho, con la mirada puesta en su hijo le ordenando que continuara sentado.
—Para mí esta reunión ya terminó, debo retirarme —espetó Leonardo.
Leonardo colocó la mano sobre el brazo de Elena indicando que se levantara, Alessandro soltó un fuerte gruñido ante las palabras de su hijo.
—Aún no ha terminado, esta mierda termina cuando yo lo indique, ahora regresa a la puta silla —ordenó Alessandro alzando el tono de la voz mostrando su enojo en contra de Leonardo.
—Sé lo que quieres hacer, te recuerdo que estás muy equivocado si piensas que lo vas a conseguir nuevamente, ya he tomado mi propia decisión, lo mejor es que no continúes interfiriendo con mi vida, ha sido suficiente con lo que has hecho con