Luego de que Leonardo le pidió a Elena que fuera su esposa, Mario soltó una sonora carcajada, se levantó de la silla y aplaudió con fuerza, el ambiente de la noche era tenso.
—Pero que cosa más ridícula estamos presenciando, solo falta el mono en patines, el payaso dando piruetas y el mago haciendo trucos para que este circo termine con la función —interrumpió Mario.
Leonardo se levantó, entrecerró levemente los ojos y las comisuras de sus labios se arquearon, aquel gesto anunciaba que Leonar