Elena caminaba atrás de Leonardo, él dando pasos largos se dirigió al salón donde Alessandro esperaba por ellos, Elena se sintió incómoda, aquel hombre mayor no se tomó la molestia en levantarse de la silla para saludar, simplemente levantó una de sus cejas observando de mala manera a Elena.
Leonardo conectó la mirada con su padre, quien no retiraba la mirada de Elena, Mario colocó el puño cerrado frente a su boca ocultando la burla en contra de Elena.
Leonardo movió la silla y con una seña le indicó a Elena que tomara asiento, junto a ella él se sentó, nadie era capaz de iniciar una conversación.
Leonardo estiró el brazo, tomó una botella con licor, sirvió en un vaso, luego recostó la espalda en la silla y exhaló con fuerza.
—Este lugar no es el mismo sin Sara —lanzó sus primeras palabras Leonardo, las cuales no cayeron nada bien en su padre.
—Dejas mucho que decir con respecto a tus gustos —comentó Mario sonriendo de medio lado.
Su burla no causó ni la más mínima gracia en Leonard