En el interior de la mansión de la familia de Nico todo se convirtió en un completo caos, Leonardo había derribado al mayordomo, sobre su pecho colocó la rodilla, mientras que con la pistola apuntaba directo a su cabeza.
—Habla imbécil, ¿dónde está mi hija?, juro que si no respondes abriré un agujero en tu maldita cabeza —amenazó Leonardo desesperado.
—Señor ya le contesté, no tengo otra respuesta para usted, le juro por mi vida que no sé donde se encuentra, lo único que le puedo asegurar es q