Roma/Italia.
Días más tarde.
Luego de lo sucedido, Elena permaneció en casa, se mostraba triste y arrepentida por haber traído problemas cuando Leonardo hacía hasta lo imposible para mantenerlos a salvo.
A partir del momento en el que capturaron a Sofía, Leonardo no continuó quieto en el mismo lugar, a diario salía para estar informado de lo que sucedía a su alrededor, personalmente se cercioraba de las entregas.
Era una mañana lluviosa, Leonardo llevaba sobre sus hombros aquel pesado abrigo,