Sofía se encontraba recostada en la tina sosteniendo en la mano una copa con el mejor vino, en su rostro había una sonrisa de victoria, finalmente había podido conseguir lo que tanto deseaba.
El sonido de unos pasos se acercaron, ella recostó la cabeza y entrecerró los ojos, sus labios fueron besados con ardiente pasión, una mano se postró sobre su cuello y lentamente recorrió su pecho hasta llegar a sus erguidos pezones.
—Vamos quítate la ropa y ven aquí conmigo, hoy es un día para celebrar,