Al llegar a la propiedad de Alessandro, Leonardo bajó del auto, acomodó su traje, hinchó sus pulmones de oxígeno tratando de buscar paciencia para soportar a su padre, su hermano y por supuesto sus comentarios.
Elena descendió del auto, se sentía de la manera más incómoda posible, definitivamente nunca se podría acostumbrar a llevar aquella clase de vida, aquella donde siempre era inducida a hacer lo que otros deseaban.
—Tómate de mi brazo y recuerda mostrar lo feliz que eres a mi lado —Elena bufó.
—Espero que esta reunión sea breve, no me gusta estar donde no le agrado a las personas, ya tuve que soportar demasiado al estar conviviendo alrededor de mi padre, a él lo soportaba porque lo quería, pero contigo —Elena levantó las cejas.
—De mí tendrás que soportar todo lo que sea necesario, soy el padre del bebé que te colocaron en tu vientre, así que ahora te aguantas, tú misma te lo buscaste —Leonardo la regaño, Elena resopló mientras negaba con su cabeza.
—Lo busqué porque supuse q