El encuentro
Londres la recibió con una mezcla de bruma, historia… y memoria.
Sophie descendió del avión con uno de sus hijos acurrucado en brazos, mientras el murmullo constante del aeropuerto resonaba a su alrededor como un viejo eco familiar. Su mirada se alzó un momento hacia los ventanales empañados por la humedad del amanecer. Afuera, la ciudad se extendía gris, elegante, viva… e inquietante.
Detrás de ella, Mateo caminaba con paso firme, una mochila colgada al hombro y una sonrisa sere