Jaque
El amanecer en Ginebra era un espejismo de calma. El lago reflejaba un cielo gris y contenido, como si la ciudad entera contuviera el aliento tras el colapso de la torre de VossGen. En las afueras, en un piso franco gestionado por Victor, Sophie, Logan y Mateo se refugiaban entre sombras y silencio. El apartamento era austero, casi estéril: paredes desnudas, muebles funcionales, y una atmósfera densa que se respiraba como polvo acumulado tras una batalla mal cerrada.
Logan yacía recostado