La niñera
El amanecer en Londres era gris y pesado, como si el cielo mismo compartiera el tormento que se agolpaba en la mente de Logan. Las luces de su despacho aún estaban encendidas desde la noche anterior. No había dormido. No podía. El recuerdo de Hyde Park —las risas de Alex, la mirada inquisitiva de Noah, la maldita marca de nacimiento que confirmaba lo que su corazón se había negado a olvidar— lo había dejado al borde del abismo.
Sentado tras su escritorio de madera oscura, con los codo