Mateo enloquece
El comedor del apartamento de Sophie, normalmente lleno de risas y charlas infantiles, se convirtió en un campo de caos en un instante. El silencio sepulcral que siguió a las palabras de Alex —“Logan dijo que jugaría con nosotros otra vez”— fue roto por un estruendo ensordecedor. Mateo, con el rostro desencajado por una furia animal, se levantó de la mesa con tal violencia que la silla cayó al suelo. Sin mediar palabra, barrió todo lo que había sobre la mesa con un solo movimien