Lisa
Suena el timbre y las manos me tiemblan sin razón. Stephanie me mira desde la cocina y frunce el ceño.
—Voy a ver quién es —dice.
Yo asiento, aunque por dentro algo me dice que no debería hacerlo. Que ojalá no sea él. Pero también hay una parte de mí que sí lo desea. Que lo quiere ahí, aunque no tenga sentido.
Escucho la puerta abrirse.
—¿Qué hace usted aquí? —pregunta Stephanie, sorprendida.
Mi corazón se acelera.
—Vengo a buscar a Lisa —responde él.
Y su voz… su voz me deja hela