Mundo ficciónIniciar sesiónMaría se ve arrastrada por su mejor amiga Camila a una fiesta a la que no quiere ir. ¿La razón? Allí se encuentran todas las personas que hicieron su estancia en el instituto un infierno, no quiere volver a ver al cabecilla, bajo ningún concepto. Pero parece que el destino, les tiene reservado un encuentro más que especial. Darío le hizo la vida imposible a María en el pasado, pero hasta las actuaciones más ruines tienen una explicación. La vida de María dará un giro de 180º cuando él le proponga un total de 10 citas a cambio de dar publicidad a su negocio. ¿Qué hará María? ¿Aceptará?
Leer másNo todo era malo en aquella separación. Volvía a tener mi estudio, así me lo aseguró mi nuevo casero, su padre, después de haber conseguido lo que quería, tras asegurarme más de cinco veces seguidas, en la misma frase, que su hijo no me quería.Sólo se había encaprichado de mí – esas fueron sus palabras – Un encaprichamiento pasajero.No dejé que aquello pudiese conmigo, me obligué a mí misma a no pensar en esas palabras, tan sólo recogía el estudio. Aquella situación me había enseñado algo, no pertenecía a aquella ciudad, no quería pasar ni un momento más en ella, quería marcharme, quizás seguir mis sueños en otro lugar.Así que dejé el estudio, recogí todas mis cosas, y me marché a
Almorcé con las chicas, enviándole un mensaje al amor de mi vida, asegurándole que estaba bien, y que iba a estar con mi prima y Camila el resto del día. Él no contestó, por lo que supuse que estaría ocupado con el trabajo.Camila y Manuel se iban de vacaciones a finales de semana y Paula estaba empezando algo con Miguel, cosa que ya me había olido después de que le trajese a mi cumpleaños.- Es todo un tigre en la cama – bromeó mi prima, mientras yo me tapaba los oídos, en señal de que no quería oírlo - ¿y a ti como te va con el insoportable?- No lo llames así – me quejé, sonriendo al recordarle.- ¿Qué es lo que te ha regalado? – quiso saber Camila – En el cumpleaños no dejó de hablar sobre lo maravilloso q
Aquella mañana me desperté de buen humor, encontrando una nota en mi mesilla de noche. Sí, porque aquella ya no era su casa, era nuestra casa. Al menos así me sentía yo.“Estaré trabajando en el estudio, por si quieres venir a darme un beso de buenos días, te quiero.Posdata: Puedes ir a por el resto de tus pertenencias, dejar de pagar el alquiler de tu piso, o lo que quieras, porque no pienso dejarte ir después de lo que pasó anoche”Sonreí, como una tonta.Abrí una de las maletas que había traído y busqué un pijama.¡Dios! El único que había traído y tenía que ser de dibujitos animados. No iba a ponerme esa ridiculez. Así que terminé en la ducha, me di una confortable ducha, pensando en la noche anterior, en el día anterior, fue perf
Caminábamos hacia casa, después de dejar su auto en el garaje, subiendo por las escaleritas que daban al balcón, sin pasar por la puerta de entrada, con él a mi lado, agarrándome la mano. Era feliz, más después de que mi madre me abriese los ojos. Iba a centrarme en sentir, en dejar de pensar, dejando fuera los miedos e inseguridades, centrándome sólo en nosotros.- ¿Estás bien? – preguntó, justo cuando llegamos arriba del todo, conmigo agarrándome a la barandilla, observando el hermoso paisaje que se veía desde allí, Miles de estrellas rodeándonos – Has estado muy callada durante todo el trayecto – me gire a mirarle, apoyándome en la barandilla, observándole con detenimiento, porque era guapísimo, y quería inmortalizar cada rasgo - ¿qué ha sido lo de hace un rato? Te has marchado co
Último capítulo