Mundo de ficçãoIniciar sessãoAcababa de terminar de coser los bajos del vestido de novia que Neus llevaría en su gran día, cuando mi prima aseguró que también íbamos a ocuparnos de los vestidos de las damas de honor. Todas iban a ir de color amarillo.
Sí. Amarillo. ¿Quién en su sano juicio elegía ese color para las damas de honor? En fin… no quería pensar en ello.
– Este me gusta – aseguró Neus, sentada en el sillón, ojeando los bocetos que le había prestado. Ya que ella quer







