Draco suspiró. Se frotó la barba canosa con la mano libre.
—Sigo sin estar de acuerdo en que te enfrentes a ellos. — hizo una pausa como buscando las palabras adecuadas — Ahora eres una madre soltera con un niño de tres años, no una sicaria.
—Soy la tía de Leo, no su madre nunca ocuparé el lugar de mi hermana. —corrigió Dalia— Y se que soy la única que le queda. Si yo caigo, él cae. Así que no me hables de lo que no puedo hacer. Háblame de lo que sí puedo y eso es ser lo más fuerte posible para