Calle del centro. Interior del coche. Atardecer.
El coche se deslizaba por el tráfico de la ciudad, con los cristales ahumados ocultando a sus ocupantes de las miradas indiscretas. Dalia estaba sentada en el asiento del copiloto, sus manos apoyada sobre las rodillas y la mirada perdida en el paisaje urbano que pasaba tras la ventanilla. Andrea conducía en silencio, respetando el espacio que ella necesitaba.
Cuando el coche se detuvo en un semáforo, Dalia sacó el móvil del bolsillo de su chaquet