Capitulo 54: Mañana siguiente.
Dalia se levantó de la cama con movimientos lentos, como si su cuerpo aún estuviera aprendiendo a confiar en la ausencia de dolor. Se estiró, y el roce de la camiseta de Andrea —la que él le había dejado la noche anterior, demasiado grande para ella, pero que ella había aceptado sin dudar— se movió con ella. Andrea la observó desde la butaca, con los dedos entrelazados sobre el regazo y la mirada fija en ella.
Ella no se dio cuenta de que él la observaba. O quizá sí, pero no quiso darle importa