Almacén a las afueras de la Ciudad.
El edificio era una estructura de hormigón y chapa oxidada, perdida entre naves industriales abandonadas y terrenos baldíos. El sol poniente teñía de naranja y púrpura el horizonte, proyectando sombras alargadas sobre el asfalto agrietado. Dalia y Andrea bajaron del coche y caminaron hacia la entrada, donde un hombre de rostro duro y chaqueta negra los esperaba. Asintió en señal de reconocimiento y abrió la puerta metálica sin pronunciar palabra.
El interior