Ethan
El camino a la casa abandonada ardía bajo mis pies. La luna llena comenzaba a salir como un faro implacable, su luz plateada filtrándose entre los árboles para acariciar mi piel ya sensible, cada roce de la brisa encendiendo nervios que no sabía que existían. El vínculo latía en mi pecho como un segundo corazón, sincronizado con los pasos de Darian en algún lugar adelante. O dentro de mí.
En el umbral, Darian esperaba. Descalzo, con la camisa abierta, sus ojos morados brillaban como gemas