Aunque el comentario de la Dra. Morel seguía retumbando en su cabeza, en este momento tenía prioridades que atender. No quería pensar en nada más en este momento
En el Hospital Montclar en Zurich, Veleria sostenía la hoja que acababa de recoger en el laboratorio como si quemara.
Su nombre.
Su maldito nombre.
Apareciendo junto al de Clara en una coincidencia genética que no debía existir.
—¿Es un error? —preguntó, con la voz más temblorosa de lo que habría querido admitir. Su tono sarcástico ha