Más tarde, en la mesa del comedor, Ivanna estaba sentada en unos de los asientos junto a una ventana. Nathan revisaba unas carpetas con posibles apartamentos. Nielsen ya buscaba en las paginas de joyeria en linea.
—¿Platino blanco o dorado? —le preguntó, mostrándole dos anillos sencillos pero hermosos.
Ella los miró.
—Lo que ustedes quieran… yo los usaría igual.
Nathan se le acercó y la abrazó por detrás.
—Dinos qué te hace feliz, y lo tendremos. Lo prometo.
Ella bajó la mirada, tragando saliva