Sueños de una vida falsa juntos.
Al siguiente día, Nathan la miró entonces, incorporándose levemente con los ojos aún cargados de sueño, pero encendidos de ternura. Le apartó un mechón de cabello pegado a su frente.
—Anoche… fue más que especial para mí, para nosotros. —Su voz tembló un poco—. No solo por lo físico. Fue… tú sabes.
Ivanna fingió una sonrisa suave mientras bostezaba, como si aquellas palabras no la atravesaran como cuchillas.
—Sí… yo también lo sentí.
Nielsen se apoyó en un codo, mirando con atención su rostro.