El silencio reinó unos segundos. Todos miraron a Ivanna, quien dejó la taza sobre la mesa y posó ambas manos sobre su vientre.
—Lo he pensado mucho. Quiero que sus nombres tengan significado. Algo que los acompañe siempre, incluso en los momentos más oscuros.
—¿Qué tienes en mente? —preguntó Nicolás con curiosidad, sentado a su lado.
Ivanna respiró hondo.
—Para el primero… quiero que se llame Elian. Significa “hijo del sol”. Porque incluso en medio del invierno más frío, ustedes… —miró a todos