Mundo ficciónIniciar sesiónAmanda se aferró a las solapas de su saco , perdiéndose en la intensidad de aquel hombre que parecía querer devorarla. En ese beso, Máximo no solo buscaba placer; buscaba marcarla, asegurarse de que cada poro de su piel recordara a quién pertenecía antes de que el océano se interpusiera entre ellos.
La amplia mesa de juntas, testigo mudo de acuerdos que movían los hilos de la economía, se convirtió en el escenario de una rendición absoluta. No había cifras, ni socios, ni plan






