capítulo 32

Amanda se aferró a las solapas de su saco , perdiéndose en la intensidad de aquel hombre que parecía querer devorarla. En ese beso, Máximo no solo buscaba placer; buscaba marcarla, asegurarse de que cada poro de su piel recordara a quién pertenecía antes de que el océano se interpusiera entre ellos.

​La amplia mesa de juntas, testigo mudo de acuerdos que movían los hilos de la economía, se convirtió en el escenario de una rendición absoluta. No había cifras, ni socios, ni plan
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP