Mundo ficciónIniciar sesiónMientras Máximo perdía los estribos en Londres, en una oficina técnica del piso inferior de la empresa en Seattle, una empleada llamada Elena guardaba discretamente su teléfono tras capturar una fotografía de Amanda. En la imagen, Amanda aparecía hablando por celular, con el rostro parcialmente oculto por el gigantesco y anónimo ramo de rosas rojas.
Elena no trabajaba para Gerónimo, ni para la competencia. Su lealtad pertenecía a una sombra del pasado: Leticia Boran.






