El sonido de la ambulancia se escuchaba a lo lejos, pero para todos, parecía ir en cámara lenta.
El almacén seguía lleno de gritos, pasos y órdenes cruzadas, pero lo único que la familia veía era el pozo de sangre bajo Daniel y la forma en que su pecho subía y bajaba con dificultad.
David presionaba la herida con la mano, firme, mientras que su mandíbula estaba apretada al punto de casi romperse, él apenas podía controlar la desesperación, y aun así no se movía de su lugar.
A pesar de todo l